martes, 18 de junio de 2013

Máximas al Borde de la Educación
(ensayo para una vida)




Con muchas dudas y certezas podemos afirmar que desde Platón a Derrida, desde la era de piedra a la de las ciberciencias, somos humanos, demasiado humanos y por eso aprendemos. Y aprendemos a pesar de las instituciones educativas, de lo que allí se muestra pero no se dice, de lo que se dice pero allí no se hace.  Para los que allí trabajan mis máximas obviedades.


1/ Enseñar a vivir.
2/ Trabajar con alegría.
3/ Hurgar en lo profundo de cada ser único e irrepetible con el que nos contactamos en una institución.

Un lector avezado y uno no muy serían tentados a abandonar el texto ante el primer párrafo, no los culpo, solo puede continuar un espíritu curioso dispuesto a perder unos minutos en leer un par de ideas. Es a ellos, a los que aún conservan lo humano dentro, a los que quiero referirme